LA RENGA EN COSQUÍN: UN BANQUETE DONDE EL ROCK, LA MEMORIA Y LA IDENTIDAD HICIERON HISTORIA

17 de octubre de 2026 – Plaza Próspero Molina, Cosquín, Córdoba.
Después de más de una década, La Renga regresó a la emblemática Plaza Próspero Molina de Cosquín y convirtió la noche del sábado 17 de octubre en una verdadera celebración del rock nacional. Una jornada que reunió a miles de seguidores llegados desde distintos puntos del país, unidos por una misma pasión: el rocanrol.
Desde temprano, Cosquín comenzó a transformarse. Micros, autos, banderas, remeras negras y grupos de amigos fueron llegando para vivir una nueva experiencia renguera. En los alrededores de la plaza se respiraba ese clima tan particular que acompaña cada banquete: encuentros, abrazos, guitarreadas, campamentos y asados, con el paisaje cordobés como escenario de una previa que ya anunciaba una noche inolvidable.
Con las entradas totalmente agotadas y una multitud estimada entre 15.000 y 20.000 personas, la ciudad se preparaba para recibir nuevamente a una de las bandas más convocantes del rock argentino.
La música comenzó con la presentación de Asido Jodido, encargada de abrir la jornada y preparar el terreno para lo que vendría.
Apenas ingresaban al predio, los seguidores eran recibidos por Javier Quintana, quien entregaba un volante con una estética que recordaba a aquellos primeros tiempos de La Renga y a lo que fue El Precipicio, despertando recuerdos entre quienes acompañan a la banda desde sus comienzos.
Pasadas las 21 horas, las luces se apagaron y los primeros acordes de «Tripa y corazón» marcaron el inicio del banquete. Le siguieron «Buena pipa» y «Buena ruta, hermano», desatando desde el comienzo la energía de una multitud que esperaba ansiosa ese reencuentro.
Durante casi tres horas, Chizzo, Tete, Tanque y Manu recorrieron distintas etapas de su historia con un repertorio de más de treinta canciones. Clásicos, temas menos habituales y canciones que forman parte de la identidad de la banda se sucedieron en una noche donde las guitarras, los pogos y miles de voces cantando al unísono fueron protagonistas.
Pero aquel banquete no fue solamente una celebración musical. También hubo lugar para la memoria, los homenajes y los mensajes que forman parte de la identidad de La Renga.
En el tema número 17, Chizzo se dirigió al público con unas palabras cargadas de respeto y emoción: «Si nos permiten ustedes, con mucho respeto, vamos a hacer la verdadera historia». Así presentó «La verdadera historia de Sam el Montañés», en homenaje a Ricardo Soulé, querido amigo y referente de Vox Dei, recientemente fallecido.
Otro momento significativo llegó con «Me hice canción», donde la banda rindió homenaje a Piero y se pudieron escuchar los acordes de «Para el pueblo lo que es del pueblo», sumando un nuevo capítulo de memoria y reconocimiento a la noche.
El contexto político y social del 17 de octubre también estuvo presente. Durante «Los mismos de siempre», la banda incorporó los acordes de la Marcha Peronista, una referencia que no pasó inadvertida entre los presentes y que coincidió con el Día de la Lealtad Peronista.
Más adelante, mientras sonaba «Panic Show», Chizzo dejó una frase dirigida al presidente Javier Milei: «Guarda Milei, que el León ya está cagadísimo de hambre», marcando una vez más la postura de la banda frente a la apropiación política de una canción que forma parte de su repertorio.
La noche también tuvo un momento especialmente emotivo y solidario. El banquete estuvo dedicado a Julio Daneri, integrante del staff de La Renga, quien había perdido a su padre ese mismo 17 de octubre mientras se encontraba trabajando para que todo saliera bien en el recital. Un abrazo para Julito y toda su familia en un momento tan difícil.
Y como sucede en cada encuentro con su gente, el recital fue mucho más que lo que ocurría arriba del escenario. Estuvo en las banderas levantadas, en los abrazos, en los rostros emocionados, en los pogos interminables y en las gargantas que no dejaron de cantar. Estuvo también en esas miradas de complicidad entre desconocidos que, durante unas horas, se reconocen como parte de una misma familia.
El tramo final llegó con una sucesión de canciones que hicieron vibrar la Plaza Próspero Molina: «Oscuro diamante», «La razón que te demora» y «El final es en donde partí» prepararon el camino para el cierre con «Hablando de la libertad».
Antes de despedirse, Chizzo volvió a dejar un mensaje sobre la libertad y dedicó un saludo especial por el Día de la Madre a todas las madres de Argentina.
Cosquín fue mucho más que una fecha de gira. Fue el reencuentro de una banda con su gente, una celebración de la historia, de la amistad y de una identidad que atraviesa generaciones.
La Renga volvió a demostrar que sus banquetes no son simplemente recitales: son encuentros donde la música se mezcla con la memoria, las convicciones, los sentimientos y las historias personales de miles de personas.
El 17 de octubre, en la Plaza Próspero Molina, el rock volvió a ocupar su lugar. Las canciones hablaron, las banderas contaron sus historias y una multitud fue testigo de otra noche que quedará guardada para siempre.
Porque La Renga no solamente toca rock: construye encuentros, despierta emociones y mantiene viva una pasión que no entiende de modas ni de distancias.
EL BANQUETE TERMINÓ. LA HISTORIA CONTINÚA.

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