Review de Megadeth en Tecnópolis ¿Es el recital final en Argentina?

 


El jueves 30 de abril, Megadeth dijo presente en el predio de tecnópolis, en el marco de su gira final "This was our life" con un show potente, cargado de historia y con el peso simbólico de estar frente a una posible despedida de Dave Mustaine en suelo argentino.

La jornada comenzó según lo previsto: puertas abiertas a las 17 hs, con un ingreso ordenado que fue poblando lentamente el predio hasta alcanzar una convocatoria cercana a las 32.000 personas, rozando su capacidad máxima. 

La banda encargada de abrir fue Against, que pese a tener horario pautado para las 20, subió al escenario a las 20:30. 



Su set fue breve, directo y sin pausas: seis canciones ejecutadas con velocidad y contundencia —Anestesiado, La sangre de los nuestros, El guara, El libertador, El encierro y Contra— en lo que además significó la despedida de su bajista Fede Gerván, sumando un tinte emotivo a la presentación.


A las 21:30, media hora después de lo anunciado, llegó el turno de Megadeth. Y desde el primer momento quedó claro que la espera iba a valer la pena. El arranque con “Tipping Point”, uno de los cortes de su más reciente trabajo, marcó el pulso de un setlist que combinó presente y pasado con gran precisión. Si bien en las primeras dos canciones hubo un leve desajuste en la ecualización, el problema fue rápidamente corregido, dando paso a un sonido claro, potente y equilibrado que se mantuvo durante el resto del show.


El recorrido fue demoledor: “Hangar 18”, “She-Wolf”, “Sweating Bullets” y “Dread and the Fugitive Mind” sostuvieron una primera mitad intensa y conservadora, es decir, con las canciones de siempre, las clásicas esperables y que todo fan ansia escuchar, con un público completamente entregado. Mustaine, firme en su rol, lideró con autoridad mientras la banda se mostraba ajustada y precisa en cada corte.

Uno de los puntos más interesantes de la noche fue la recepción del material nuevo. Canciones como “I Don’t Care” —quizás la más “atípica” dentro del repertorio— y “Let There Be Shred” fueron bien recibidas, demostrando que incluso en una gira despedida, Megadeth sigue apostando por mirar hacia adelante.

Pero si hubo momentos que quedarán grabados, fueron aquellos donde el pasado irrumpió con fuerza. “Hook in Mouth”, ausente del país durante más de tres décadas, fue cantada de principio a fin por los fans más fieles, generando una conexión especial, casi íntima dentro de un show masivo. Y la sorpresa mayor llegó con “Ride the Lightning”, canción que ya había sido tocada en Colombia Pero que venían rotando. Este clásico lanzado por Metallica en 1984, fue de los últimos que contó con la participación de Dave Mustaine antes de ser expulsado de la banda y tras décadas de conflictos le reconocieron sus legítimos derechos sobre la composición.

La inclusión del mencionado cover sorprendió a más de un fan y cargó de simbolismo el set, considerando la historia personal de Mustaine con esa banda.

El tramo final fue una sucesión de clásicos imbatibles: “Symphony of Destruction”, “Tornado of Souls”, “Peace Sells” y el cierre con “Holy Wars… The Punishment Due”, que desató uno de los momentos más intensos de la noche. 

Por obvias razones, “Symphony of Destruction” se merece un capítulo aparte, una canción que en Argentina se convirtió en un verdadero ritual colectivo. Desde el primer riff, el Megadeth y el público parecieron fundirse en una misma entidad: decenas de miles de voces cantando cada palabra, cada pausa y hasta cada línea instrumental con una intensidad desbordante. La conexión histórica entre la banda y el público argentino alcanzó ahí uno de sus puntos más altos; la entrega fue tal que, por momentos, la voz de Dave Mustaine quedaba completamente eclipsada por el coro masivo. Más que una interpretación, fue una apropiación total de la canción por parte de la gente, una demostración más de ese vínculo único que convierte cada visita de Megadeth en Buenos Aires en algo irrepetible. Dicho por el propio Mustaine "esto me recuerda a mi primera visita".

Fueron 16 canciones en aproximadamente 1 hora y 40 minutos, sin relleno, sin concesiones, puro thrash metal ejecutado con oficio y pasión.

En lo técnico, el show estuvo a la altura: iluminación precisa y un sonido que, tras el ajuste inicial, permitió disfrutar cada detalle. Sin embargo, no todo fue perfecto. La salida del predio se convirtió en el punto más flojo de la noche: largas caminatas, demoras y una logística que obligó a muchos asistentes a tardar cerca de una hora en retirarse completamente del lugar.

Más allá de eso, lo vivido en Tecnópolis fue una celebración a gran escala. Un repaso por la historia de una banda fundamental del género, pero también una despedida que no se siente definitiva, sino más bien como un cierre digno de una etapa irrepetible. Si este fue uno de los últimos capítulos de Megadeth en Argentina, entonces fue, sin dudas, uno a la altura de su legado. Aún así, Mustaine remarcó en el recital que "volverán el año próximo" así que resta esperar para el próximo reencuentro dentro de esta gira de despedida.


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