Pestilence en Club Cultural Bula: una clase magistral de death metal técnico para un centenar de privilegiados
La presentación de Pestilence el pasado martes 14 de julio en el Club Cultural Bula quizás no sea un recital que será recordado por la magnitud de su convocatoria pero sin lugar a dudas lo será por la intensidad de la experiencia.
Lo que originalmente iba a desarrollarse en Uniclub terminó mudándose, poco tiempo antes, a una sala mucho más íntima. Lejos de perjudicar la velada, el cambio terminó generando una sensación casi irrepetible: aproximadamente un centenar de fanáticos tuvieron la posibilidad de ver de cerca a una de las bandas fundamentales en la evolución del death metal europeo.
Hablar de Pestilence es hablar de historia. Formados en los Países Bajos en 1986 por el guitarrista y vocalista Patrick Mameli, la banda fue una de las responsables de llevar el death metal hacia terrenos mucho más sofisticados desde finales de los años ochenta. Mientras buena parte de la escena privilegiaba únicamente la velocidad y la brutalidad, discos como Consuming Impulse (1989), Testimony of the Ancients (1991) y, especialmente, Spheres (1993), comenzaron a incorporar armonías poco convencionales, estructuras progresivas e incluso elementos provenientes del jazz fusión, convirtiendo a Pestilence en un nombre de culto para generaciones enteras de músicos.
Después de varios cambios de formación, separaciones y regresos, Mameli continúa siendo el único miembro original y el principal responsable creativo del grupo. Su presencia sobre el escenario sigue transmitiendo la misma obsesión por la precisión que caracteriza a la banda desde hace casi cuatro décadas.
A las 21:45, las luces finalmente se apagaron y sin demasiadas introducciones comenzó un show que se extendería durante una hora y quince minutos, repasando distintas etapas de su extensa discografía. Desde los primeros acordes quedó claro que la banda no había venido a improvisar absolutamente nada. La ejecución fue impecable de principio a fin, con una gran sincronización entre todos los músicos y un sonido que merece una mención especial.
En un recinto de dimensiones reducidas como Bula, lograr una mezcla equilibrada para una banda de death metal técnico no es una tarea sencilla. Sin embargo, cada instrumento encontró su lugar. Las guitarras conservaron toda la agresividad necesaria sin perder definición, el bajo se mantuvo perfectamente audible durante todo el recital y la batería exhibió una claridad que permitió apreciar cada detalle de los constantes cambios de ritmo. La voz áspera y característica de Mameli tampoco quedó enterrada bajo la pared sonora, algo que muchas veces ocurre en este tipo de propuestas extremas.
La apertura con "The Secrecies of Horror", perteneciente a Exitivm (2021), funcionó como una declaración de principios. Lejos de apoyarse únicamente en la nostalgia, Pestilence dejó en claro desde el comienzo que su presente creativo sigue siendo tan importante como su legado. La canción combina riffs cortantes, una batería demoledora y un desarrollo progresivo que resume perfectamente la identidad actual del grupo.
El recorrido por el material más reciente continuó con "Morbvs Propagationem", otra composición donde la velocidad convive con permanentes cambios de dinámica y una notable riqueza armónica. Es una muestra de cómo la banda continúa expandiendo los límites del death metal técnico sin perder agresividad.
La primera gran explosión de la noche llegó con "Dehydrated", verdadero clásico de Consuming Impulse. Más de tres décadas después de su publicación, sigue siendo una de las canciones más representativas de la etapa más salvaje de Pestilence. El público respondió inmediatamente con cabeceos constantes y los primeros pogos de la noche.
El viaje regresó luego al presente con "Deificvs", donde las guitarras de Mameli volvieron a demostrar por qué continúa siendo considerado uno de los compositores más particulares del género. Sus riffs evitan siempre los lugares comunes y construyen melodías disonantes que terminan resolviéndose de maneras inesperadas.
Uno de los momentos más celebrados fue la interpretación de "The Process of Suffocation", otra joya de Consuming Impulse. Su riff principal continúa siendo uno de los más reconocibles de la historia del death metal europeo y fue recibido con una ovación por parte de los asistentes.
Con "Chronic Infection", la banda volvió a mostrar ese equilibrio entre violencia y sofisticación que siempre la caracterizó. La precisión del grupo durante los cambios de compás resultó admirable, especialmente considerando la complejidad técnica del repertorio.
El tramo medio del concierto encontró uno de sus puntos más emotivos con "Lost Souls", perteneciente al legendario Testimony of the Ancients. Allí comenzaron a aparecer las influencias progresivas que marcarían definitivamente la evolución del grupo durante los años noventa.
La intensidad no disminuyó con "Prophetic Revelations", composición que mantiene uno de los grooves más pesados de toda su discografía y que permitió apreciar nuevamente la impecable labor de la base rítmica.
Ya sobre la segunda mitad apareció "Resurrection Macabre", perteneciente al disco que marcó el regreso de la banda en 2009. La canción funciona como un puente entre la vieja escuela del death metal y la evolución técnica que Pestilence desarrolló con el correr de los años.
Con "Devouring Frenzy" volvió la brutalidad más directa. Su velocidad y violencia despertaron una de las reacciones más intensas del público, que a pesar de no superar las cien personas mantuvo una energía constante durante toda la presentación.
"The Trauma" aportó uno de los momentos más complejos del repertorio. Sus cambios de ritmo permanentes y sus desarrollos instrumentales demostraron por qué la banda sigue siendo referencia obligada para numerosos músicos del death metal técnico contemporáneo.
El regreso al histórico Testimony of the Ancients llegó con "Twisted Truth", una pieza donde las melodías adquieren un protagonismo poco habitual dentro del género y que representa perfectamente la búsqueda artística que Pestilence emprendía a comienzos de los noventa.
"Land of Tears" mantuvo esa atmósfera más progresiva antes de desembocar en el desenlace definitivo del concierto.
Los últimos dos golpes llegaron con "Reduced to Ashes" y "Out of the Body", cerrando una noche donde la banda recorrió buena parte de las distintas etapas de su carrera. Especialmente "Out of the Body", con sus permanentes cambios de intensidad y su impecable trabajo de guitarras, dejó al público con la sensación de haber presenciado una auténtica exhibición de técnica y composición.
Más allá del repertorio, hubo un aspecto que terminó definiendo la noche: la relación entre la banda y el público. Aunque la convocatoria fue modesta, el entusiasmo jamás decayó. Sin desconocer la historia argentina, Patrick hizo una arenga que hizo gritar a todo el público, tan solo un día antes del partido de Argentina contra Inglaterra en el mundial ese "Fuck England's" se sintió como un descargo.
Cada clásico fue celebrado como si el recinto estuviera completamente lleno y los músicos respondieron con una entrega absoluta, demostrando que para una banda como Pestilence la cantidad de espectadores nunca determina la intensidad de un show.
Quizás esa haya sido justamente la mayor virtud de la velada. En tiempos donde muchas giras parecen medir su éxito únicamente por la cantidad de entradas vendidas, Pestilence ofreció un recital pensado para quienes realmente conocen y valoran su historia. No hubo artificios visuales, pantallas gigantes ni grandes producciones. Solo músicos extraordinarios ejecutando algunas de las composiciones más influyentes del death metal técnico con una precisión prácticamente perfecta.
Review: Ortiz Andrés
Fotografías: García Nadia











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