Repite aire de las Alturas en Jujuy junto a La Renga

Desde los primeros días de la semana, la provincia de Jujuy comenzó a recibir a los fanáticos rengueros. Desde distintos puntos de la Argentina y también desde países hermanos, como Uruguay, comenzaron a llegar de todas las maneras posibles: en colectivos, vuelos, autos y hasta aquellos que se animaron a desafiar la ruta sobre dos ruedas.

Tilcara, San Salvador de Jujuy, Purmamarca y tantos otros rincones comenzaron a llenarse de remeras negras, banderas, encuentros y abrazos. Grandes contingentes de seguidores fueron ocupando las calles, respirando el aire de las alturas y descubriendo cada uno de esos lugares maravillosos, cargados de historia, cultura y una magia difícil de explicar.

Con el correr de los días, cada vez eran más los que llegaban. Las calles comenzaban a reconocer esas caras que venían de lejos. Las conversaciones se mezclaban entre desconocidos que rápidamente dejaban de serlo, y las montañas se convertían en el escenario perfecto para esperar el momento más importante.

Porque esto también es la familia de La Renga.

Donde toque, allá vamos.

Viajamos kilómetros, conocemos lugares de ensueño, cruzamos caminos, hacemos nuevos amigos y nos encontramos con otros que quizás no veíamos desde el último Banquete. Todo por eso que nos une y que hace que cada viaje sea mucho más que simplemente ir a un recital.

Y finalmente llegó el día.

El día del Banquete.

Después de tantos kilómetros recorridos y de haber disfrutado de los paisajes increíbles del norte argentino, comenzaron las previas en los alrededores del predio de la Ciudad Cultural, en San Salvador de Jujuy.

La tarde fue cayendo lentamente. Las horas pasaban y la ansiedad crecía. Hasta que, cerca de las 21:30, las luces del escenario se encendieron.

Llegó ese momento que tantas veces imaginamos durante el viaje.

Miradas cruzadas. Sonrisas. Abrazos.

Todos esperando la misma pregunta:

¿Con qué tema van a arrancar?

Y entonces comenzó a sonar “Buena Ruta Hermano”.

El viaje había encontrado su banda de sonido.

Después llegaron “Tripa y Corazón”, “Vende Patria Clon”, “Montaña Roja”, “Lo Frágil de la Locura” y “Paja Brava”.

Antes de este último tema, Chizzo dejó un mensaje que resonó especialmente fuerte en estas tierras: las tierras no se venden.

Una frase que, inevitablemente, hizo pensar en el contexto que atraviesa nuestro país y, particularmente, en estas tierras del norte.

El Banquete siguió avanzando.

La noche se hizo cada vez más profunda y las canciones fueron acompañando un viaje que ya no era solamente musical. Era un encuentro de historias, de caminos recorridos, de amigos, de banderas y de miles de personas compartiendo una misma pasión.

Llegó el último tramo.

Entre los temas que siguieron apareció “El Juicio del Ganso”, y el show fue entrando lentamente en su despedida.

Hasta que llegó ese momento final.

Y, una vez más, apareció una de esas palabras que atraviesan todo lo que representa La Renga:

La libertad.

Parecía que el Banquete llegaba a su final.

Pero no.

Después de hablar de la libertad, comenzó a escucharse un sonido que muchos conocíamos. Unos acordes que hicieron que miles de corazones reconocieran inmediatamente lo que estaba por suceder.

Sí.

Era “Luzbelito”.

Y entonces, en las pantallas, aparecieron imágenes que convirtieron ese instante en algo todavía más especial: un merecido homenaje a nuestro Indio.

Un momento inesperado, emocionante, de esos que quedan guardados para siempre en la memoria de quienes estuvieron ahí.

Así pasó este Banquete en la Ciudad de Jujuy.

Para muchos, quizás fue solamente un recital.

Para quienes viajamos, fue mucho más.

Fueron kilómetros de ruta, paisajes increíbles, noches compartidas, encuentros inesperados, nuevas amistades y recuerdos que van a quedar guardados en algún rincón del corazón.

Porque cada viaje tiene algo especial.

Y cada Banquete deja una historia.

Jujuy fue otra de esas historias que vamos a contar durante mucho tiempo.

Hasta pronto, hermanos.

Nos volveremos a encontrar en algún camino, en alguna ruta, en algún próximo Banquete.

Buena ruta, hermanos.

Y que nunca se termine este viaje.
                                                      
                                                         Por Carlos Mende 

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