La despedida de sepultura - 42 años colocando a Brasil y sudamérica en el mapa mundial

 


Cuando los hermanos Max e Igor Cavalera comenzaron a tocar en Belo Horizonte en 1984, difícilmente podían imaginar que aquella banda nacida en una escena todavía periférica para el metal internacional terminaría convirtiéndose en uno de los nombres fundamentales de la música pesada a nivel mundial.

Cuarenta y dos años después, Sepultura está atravesando el capítulo final de su historia. La gira "Celebrating Life Through Death" fue anunciada como la despedida definitiva de los escenarios y recorre distintos países celebrando más de cuatro décadas de trayectoria. La propia banda definió esta decisión como una "muerte consciente y planificada".

En Argentina, esa despedida tendrá una escala especialmente significativa: el martes 6 de octubre de 2026, en C Art Media de Buenos Aires. La fecha forma parte del tramo Latinoamericano de la gira, que también incluye Montevideo, Cipolletti, Santiago de Chile y México.

No será simplemente otra visita de una banda internacional. Para el metal argentino y sudamericano, la dimensión histórica de Sepultura hace que este concierto tenga un peso particular.

De Belo Horizonte al mundo

Sepultura nació en Belo Horizonte, Minas Gerais, en 1984, alrededor de Max e Igor Cavalera. En sus primeros años, la banda se movió dentro de una escena brasileña todavía pequeña y muy alejada de los grandes circuitos internacionales.

Sus primeras grabaciones estaban profundamente vinculadas al metal extremo de comienzos de los ochenta. Morbid Visions y Schizophrenia muestran una banda que todavía estaba buscando su identidad, pero que rápidamente comenzó a diferenciarse por una característica que terminaría acompañándola durante toda su carrera: la voluntad de avanzar.

El salto decisivo llegó con Beneath the Remains, editado en 1989. Allí Sepultura dejó de ser solamente una banda extrema brasileña para convertirse en un nombre que empezaba a ser tomado en serio en Europa y Estados Unidos.

El disco conservaba la violencia del death/thrash que había caracterizado sus primeros trabajos, pero la composición y la producción mostraban una evolución enorme. 

Después llegaría Arise, en 1991 y ahí la historia empezó a cambiar definitivamente.

Arise: cuando Brasil dejó de ser una periferia

Arise fue mucho más que un disco exitoso. Representó la confirmación de que una banda proveniente de Brasil podía competir en el mismo terreno que las agrupaciones que dominaban el metal extremo internacional.

Temas como "Arise", "Dead Embryonic Cells", "Desperate Cry" y "Under Siege (Regnum Irae)" mostraban una banda extremadamente agresiva, pero al mismo tiempo mucho más sofisticada en términos compositivos. La importancia de Sepultura no estaba solamente en tocar rápido o pesado. Estaba en demostrar que el origen geográfico no tenía por qué determinar el lugar que una banda podía ocupar dentro de la escena internacional.

Eso tuvo consecuencias para todo el continente, en otras palabras, podemos decir que Sepultura abrió una puerta. Y detrás de esa puerta aparecieron numerosas bandas latinoamericanas que comenzaron a entender que era posible desarrollar una carrera internacional sin tener necesariamente que provenir de Estados Unidos, Inglaterra o Alemania.

Chaos A.D.: Sepultura empieza a cambiar las reglas

Si Arise consolidó a Sepultura dentro del thrash/death metal internacional, Chaos A.D., de 1993, mostró que la banda no estaba interesada en repetir una fórmula que funcionaba. El cambio fue considerable.

Los riffs comenzaron a tener más peso que velocidad. Aparecieron estructuras más pesadas, influencias del hardcore y una utilización mucho más marcada del groove.

"Refuse/Resist", "Territory", "Slave New World" y "Biotech Is Godzilla" son algunos de los ejemplos más claros de esa transformación.

Y también apareció algo que sería fundamental para entender la evolución posterior del grupo: la incorporación de elementos vinculados con la música brasileña. La percusión comenzó a adquirir una importancia cada vez mayor.

Sepultura ya no estaba simplemente exportando un sonido extremo producido en Brasil. Estaba empezando a llevar Brasil hacia el centro de su música. Ese cambio tendría su máxima expresión pocos años después.

Roots: cuando el mundo descubrió una nueva Sepultura

En 1996 apareció Roots. Y probablemente sea imposible explicar la trascendencia de Sepultura sin detenerse en este álbum.

El disco llevó todavía más lejos la experimentación iniciada en Chaos A.D. y puso en primer plano elementos de la música brasileña, percusiones, voces tribales y colaboraciones que se alejaban considerablemente de la idea tradicional de una banda de thrash metal.

La participación de músicos de la comunidad indígena Xavante en las sesiones realizadas en Brasil fue especialmente significativa. Pero Roots no abandonó la contundencia.

Canciones como "Roots Bloody Roots", "Attitude", "Ratamahatta" y "Cut-Throat" demostraron que experimentar no significaba necesariamente perder agresividad.

El resultado fue un disco que dividió opiniones en su momento, pero cuya influencia terminó siendo enorme.

El groove metal, el nu metal y distintas corrientes del metal alternativo de los años noventa encontraron en Roots un punto de referencia. Incluso músicos de géneros alejados del metal comenzaron a reconocer la capacidad de Sepultura para combinar identidad cultural y música pesada. Y ahí aparece uno de los aspectos más importantes de su legado.

Sepultura no necesitó parecerse a una banda estadounidense o europea para conquistar el mundo. Por el contrario, cuanto más profundamente incorporó elementos de su propia procedencia, mayor fue su singularidad.

La salida de Max Cavalera y una nueva etapa

Pero la historia de Sepultura también está marcada por conflictos internos y cambios de formación.

Después de Roots, Max Cavalera abandonó la banda en 1996. La ruptura marcó un antes y un después. El grupo continuó con Andreas Kisser, Paulo Jr., Igor Cavalera y posteriormente el nuevo vocalista Derrick Green, quien se incorporó en 1997.

La salida de Max podría haber significado el final de Sepultura pero eso no ocurrió.

La banda inició una segunda etapa, con discos como Against, Nation, Roorback, Dante XXI, A-Lex, Kairos, The Mediator Between Head and Hands Must Be the Heart, Machine Messiah y Quadra.

Naturalmente, comparar directamente ambas etapas resulta complicado porque representan momentos diferentes de una carrera extremadamente extensa. Lo importante es que Sepultura continuó avanzando. Incluso cuando la formación atravesó nuevas modificaciones, el grupo mantuvo una identidad reconocible y siguió incorporando elementos distintos a su lenguaje.

Andreas Kisser: la continuidad de una identidad

En esta historia, Andreas Kisser ocupa un lugar fundamental. Su incorporación se produjo antes de Beneath the Remains y terminó convirtiéndose en una de las figuras centrales de la evolución musical de Sepultura.

Actualmente, Kisser continúa siendo el principal referente de la banda y uno de los músicos que mejor representa su recorrido. A lo largo de los años, Sepultura fue cambiando de sonido, de integrantes y de contexto, pero Kisser permaneció como uno de los puntos de continuidad.

A su lado, Paulo Jr. representa otra pieza histórica: ingresó a la banda en sus primeros años y continúa formando parte de la formación actual.

En la etapa contemporánea, Derrick Green ocupa el puesto de vocalista desde 1997, convirtiéndose en el cantante que más tiempo ha permanecido en esa posición después de la salida de Max.

Y detrás de la batería está actualmente Greyson Nekrutman, incorporado después de la salida de Eloy Casagrande en 2024. La propia banda anunció a Nekrutman como reemplazante para la gira de despedida en una especie de "triangulación de bateristas" junto a Suicidal Tendencies y Slipknot. Por un lado, Eloy Casagrande se convirtió en baterista de Slipknot, mientras que Jay Weinberg (baterista de Slipknot) se pasó a Suicidal Tendencies y Greyson Nekrutman (de Suicidal Tendencies) ocupó el banco de la batería para la gira de despedida de Sepultura.

Así, la formación que llega a Buenos Aires representa principalmente la continuidad de la Sepultura posterior a 1996, pero al mismo tiempo carga con toda la historia acumulada desde 1984 y una energía fresca en la batería.

Una banda brasileña que cambió al metal sudamericano

Hablar de Sepultura como "la banda brasileña más importante del metal" puede resultar una simplificación, pero hay un dato difícil de discutir: su éxito internacional modificó las posibilidades que tenían las bandas latinoamericanas dentro del mercado global del metal.

Antes de Sepultura, para una banda sudamericana era mucho más difícil imaginar una carrera internacional de semejante escala y después de Sepultura, el escenario cambió.

Brasil tenía una escena extrema poderosa desde hacía años, con nombres como Sarcófago, Mutilator, Vulcano y posteriormente una enorme cantidad de agrupaciones que encontraron inspiración en aquella generación.

Pero Sepultura consiguió algo diferente: llevar ese movimiento hacia afuera. Su recorrido demostró que una banda latinoamericana podía editar discos con sellos internacionales, realizar giras por Europa y Estados Unidos, tocar en grandes festivales y convertirse en una referencia para músicos de todo el mundo. Eso tuvo un efecto dominó.

Y aunque cada banda construyó posteriormente su propio camino, resulta difícil imaginar la expansión internacional del metal sudamericano sin considerar el precedente creado por Sepultura.

Más allá del metal brasileño

La influencia de Sepultura tampoco quedó limitada al continente. Su música llegó a bandas de thrash, death, groove, nu metal, hardcore y metal alternativo.

La particularidad estuvo siempre en la capacidad de cambiar sin perder una identidad reconocible. Pasaron del death/thrash de los primeros años al thrash técnico de Arise, del groove de Chaos A.D. a la experimentación de Roots. Después llegaron etapas más conceptuales, elementos industriales, influencias progresivas y distintas búsquedas sonoras. No siempre fueron cambios cómodos para el público. Pero quizás ahí esté justamente una de las razones por las que Sepultura consiguió mantenerse relevante durante cuatro décadas. Nunca fue una banda completamente quieta.

El último capítulo

En diciembre de 2023, Sepultura anunció que emprendería una gira de despedida de aproximadamente 18 meses para celebrar sus cuatro décadas de trayectoria. La banda presentó la decisión como el cierre de un ciclo y la definió como una despedida planificada. La gira recibió el nombre "Celebrating Life Through Death", una expresión que resume bastante bien la contradicción que atraviesa esta última etapa: hablar de la muerte mientras se celebra todo aquello que quedó construido durante más de cuarenta años. La despedida tampoco significó desaparecer inmediatamente de la actividad discográfica.

En 2026 apareció The Cloud of Unknowing, presentado como el último lanzamiento de la banda y grabado con Greyson Nekrutman. El EP reúne cuatro canciones y funciona como el cierre discográfico de esta etapa.

De esta manera, Sepultura llega a su última gira con material nuevo y no solamente con la mirada puesta en el pasado.

Buenos Aires: una despedida con historia propia

El 6 de octubre de 2026, Sepultura llegará a C Art Media, en Avenida Corrientes 6271, para su última presentación argentina. La fecha figura oficialmente dentro de la gira "Celebrating Life Through Death".

La dimensión de la noche estará inevitablemente relacionada con la historia que existe entre Sepultura y el público argentino.Porque Sepultura es una banda que acompañó a varias generaciones de músicos y seguidores de la música pesada en nuestro país. Sus discos fueron fundamentales para quienes descubrieron el metal extremo durante los noventa y los 2000, pero también para generaciones posteriores que llegaron a ellos a través de Roots, Chaos A.D., Arise o incluso de sus trabajos posteriores.

Y probablemente ese sea uno de los aspectos más particulares de esta despedida.

En una misma sala van a convivir personas que descubrieron a Sepultura cuando Beneath the Remains era una novedad, quienes vivieron el impacto de Chaos A.D., quienes llegaron con Roots y quienes conocieron a la banda muchos años después.

Todos van a estar frente al mismo escenario. Una última oportunidad para escuchar cuatro décadas

El repertorio de esta etapa está planteado como un recorrido por diferentes períodos de la carrera. Entre los clásicos asociados a la gira aparecen "Refuse/Resist", "Territory", "Roots Bloody Roots" y "Ratamahatta", canciones que representan diferentes momentos de esa evolución.

Pero reducir una despedida de Sepultura a una lista de canciones conocidas sería quedarse con una parte pequeña de la historia. Lo verdaderamente significativo es poder observar en una misma noche el recorrido completo de una banda que comenzó tocando metal extremo en Belo Horizonte y terminó convirtiéndose en un nombre reconocido mundialmente.

Una banda que ayudó a demostrar que Sudamérica podía producir metal con identidad propia y competir en el escenario internacional. Una banda que tomó elementos de Brasil y los convirtió en parte de un lenguaje musical que terminó escuchándose en todo el planeta. Una banda que atravesó la salida de dos de sus miembros fundadores, múltiples cambios de formación, transformaciones estilísticas y cuatro décadas de historia sin desaparecer del mapa. Y una banda que ahora decidió ponerle punto final a su trayectoria en los escenarios.

El significado de una despedida

Hay algo inevitablemente extraño en una gira de despedida. Durante décadas, los seguidores de Sepultura pudieron pensar que siempre existiría una próxima oportunidad: otro disco, otra gira, otro festival, otra visita a Buenos Aires. Esta vez la lógica es diferente.

El anuncio de Celebrating Life Through Death convierte cada concierto en parte de un cierre. La propia banda plantea la gira como la celebración de su historia y no simplemente como una serie de fechas finales.

Por eso el recital del 6 de octubre tendrá un valor que excede la nostalgia. Será la oportunidad de mirar hacia atrás y reconocer todo lo que Sepultura significó para el desarrollo del metal sudamericano, pero también de escuchar a una banda que todavía está activa, que publicó material nuevo y que llega al tramo final de su carrera después de haber atravesado prácticamente todas las transformaciones posibles dentro del género.

Desde aquel grupo de adolescentes de Belo Horizonte hasta los escenarios internacionales. Desde Morbid Visions hasta The Cloud of Unknowing.

Desde el death/thrash más crudo de los primeros años hasta la mezcla de metal, percusión brasileña, groove, hardcore y experimentación que terminó definiendo su identidad.

Sepultura no solamente construyó una carrera. Construyó un precedente.Y el 6 de octubre, en Buenos Aires, ese precedente llegará al escenario por última vez.

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